lunes, 25 de febrero de 2008

Me subo a las estrellas y contemplo el universo inmerso en su locura.
Palpo en el aire los amores, los odios, los encuentros y los desencuentros esparcidos sin dueño.
Y el alma me pregunta de pronto a bocajarro dónde quedó mi niña.
Y yo, subido en lo más alto de mi estrella fugaz, ya no la encuentro.
Ni escucho el eco de sus risas y su pelo.
Ni huelo el olor a llanto fresco de sus ojos.
Ni siento huellas de pies en la brisa alocada del destiempo.
No llegue a tiempo.
He perdido mi niña.
La busco dentro.
De repente, me hurgo el alma con la mano y sin ojos.
Me salta un sapo, sueños y poemas desiertos.
Horas ingravidas perdidas...
Y al fondo, y al refondo del fondo, toco unos pies descalzos muy pequeños
Una cabeza diminuta.
Un cuerpecito acurrucado, que al saberse tocado, deja escapar un beso.

1 comentarios:

A las 4 de marzo de 2008 a las 12:06 , Blogger Jo ha dicho...

la niña es tu imaginación, la ilusión .. el estado inocente la inconciencia misma?

me da curiosidad ver en tus pupilas incluso a la niña de tus ojos.

 

Publicar un comentario

Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]

<< Inicio